Lesión desgarradora traumática de la piel del pene y del escroto

REPORTE DE UN CASO

Lesión desgarradora traumática de la piel del pene y del escroto

Luiz A. Zanettini; Aldo Fachinelli; Gabriela P. Fonseca

Sección de Urología, Universidad de Caxias do Sul, Rio Grande do Sul, Brasil

Correspondencia

RESUMEN

Las avulsiones de la piel del pene y del escroto son eventos poco comunes y son causadas principalmente por accidentes con máquinas industriales y correas para máquinas agrícolas.
Presentamos el caso de un paciente de 30 años con avulsión y desgarro traumático de la piel del pene y escroto, con exposición de cuerpos cavernosos, cuerpo esponjoso y testículos debido a un accidente de máquina industrial. La reconstrucción se realizó por etapas, logrando un resultado estético satisfactorio, micción normal y restablecimiento de la función sexual.

Palabras clave: pene; escroto; heridas y lesiones; procedimientos quirúrgicos reconstructivos

INTRODUCCIÓN

Las avulsiones cutáneas de los genitales masculinos son una emergencia urológica rara (1). Aunque no ponen en peligro la vida, estas lesiones son incapacitantes y psicológicamente devastadoras (2) y se producen principalmente a causa de accidentes con máquinas industriales o correas para máquinas agrícolas (2,3). Las avulsiones varían desde laceraciones simples hasta emasculaciones virtuales (1). Por lo general, las lesiones solo llegan a la piel, causando un sangrado mínimo sin producir daños en los cuerpos cavernosos, el cuerpo esponjoso o los testículos (1,2).

REPORTE DE UN CASO

Un metalúrgico de 30 años de edad fue atendido en un hospital municipal en junio de 2003 con traumatismo en los genitales externos debido a un accidente de trabajo con maquinaria industrial. En la sala de emergencias, se detectó una avulsión total de la piel del pene y el escroto. La piel que presentaba avulsión había permanecido fija al pene a través de un pedículo formado por un colgajo en el surco coronal, y la piel en la base escrotal había sido preservada (Figura 1).

El paciente fue trasladado a la sala de cirugía aproximadamente 2 horas después del accidente. Después de la anestesia peridural, el personal médico realizó una limpieza cuidadosa, un inventario de lesiones y un desbridamiento de tejidos desvitalizados. El pene se cubrió de nuevo con la piel adherida al surco coronal asumiendo su viabilidad debido al pedículo con vascularización aparentemente buena. El testículo izquierdo se recuperó con la piel restante del escroto, y el testículo derecho se enterró en la región inguinal. Una pequeña área en el pene del dorso quedó descubierta y el personal prefirió esperar la curación por segunda intención. Los apósitos y el desbridamiento de los tejidos desvitalizados se realizaron bajo anestesia. Después de 40 días, el paciente se sometió a una resección de la zona cicatricial en el pene del dorso y un injerto epidérmico libre utilizando piel de la zona anterosuperior de la columna ilíaca.

Tres meses después del último procedimiento, el paciente recuperó la actividad sexual regular. Sin embargo, reportó erecciones dolorosas debido a la tensión y la retracción cicatricial de la piel injertada.

Siete meses después del accidente, el paciente se sometió a una resección de las cicatrices del injerto libre. El área de sangrado del pene se cubrió girando la piel bien vascularizada del pene y el escroto con buenos resultados estéticos y funcionales. En el mismo procedimiento, se realizó una orquiopexia derecha. La piel escrotal restante estaba bien vascularizada y elástica, y los testículos se podían alojar adecuadamente dentro del escroto (Figura 2).

Poleas de máquinas industriales, cadenas y discos giratorios fueron responsables de la lesión cuando agarraron la ropa del operador y arrancaron la piel de la región genital. La piel se rasgó en el escroto, arrastrando la capa de piel de la base del pene mientras la conexión con el surco coronal permanecía intacta. Parte de la piel escrotal se incluyó en el segmento suelto. No hubo pérdida de sangre significativa.

Después de la limpieza y desbridamiento de los tejidos desvitalizados, los tejidos expuestos se cubrieron con colgajos viables de la piel restante.

Cuando no hay piel disponible, se realiza enterramiento del pene en el escroto o en la región suprapúbica (1). En el caso reportado, la parte posterior de la piel escrotal estaba disponible para sutura y este tejido se usó para cubrir el testículo izquierdo y la base del pene. En una etapa posterior, optamos por usar un injerto libre para cubrir el área de sangrado dorsal del pene. También se pueden emplear otras técnicas, como el entierro testicular en la región inguinal o en la parte interna del muslo o la expansión del tejido escrotal (3).

Entre las complicaciones postoperatorias que se han reportado en la literatura se encuentran edema, infección, hemorragia y retracción cicatricial (2). El tratamiento de estas complicaciones debe ser el más conservador posible para aportar beneficios al paciente (3).

3. Paraskevas KI, Anagnostou D, Bouris C: Una lesión traumática extensa que desgasta el pene. Un reporte de caso y revisión de la literatura. Int Urol Nephrol. 2003; 35: 523-7.

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